Desde decrecimiento Madrid tenemos el placer de presentaros las jornadas sobre decrecimiento que se celebrarán los días 11, 12 y 13 de Diciembre en el Patio Maravillas (c/ Acuerdo 8). El lugar de celebración puede sufrir una modificación debido al riesgo de desalojo que sufre el centro social.
11 diciembre 2009
...y en Madrid... Jornadas sobre el decrecimiento...
Desde decrecimiento Madrid tenemos el placer de presentaros las jornadas sobre decrecimiento que se celebrarán los días 11, 12 y 13 de Diciembre en el Patio Maravillas (c/ Acuerdo 8). El lugar de celebración puede sufrir una modificación debido al riesgo de desalojo que sufre el centro social.
10 diciembre 2009
Cumbre de Acción contra el Cambio Climático
Jueves, 10 diciembre De 17.00 a 20.
00 horasActividad múltiple en Murcia: "8 Plazas, 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio".
Organiza: Coordinadora ONG de la Región de Murcia.
A las 20.30 horas
Mesa redonda: "Cambio climático y consecuencias en nuestra Región"
Participan: Miguel Ángel Esteve, profesor de Ecología de la Universidad de Murcia, y Antonio Soler, educador medioambiental y experto en Cambio Climático.
Lugar: Sala Paco Rabal del Colegio Mayor Azarbe (detrás del Cine Rex).
Viernes, 11 diciembre
A las 17.45 horas
Concentración silenciosa y Meditación por la Paz y el Clima
Lugar: Plaza Cardenal Belluga.
A las 19.30 horas
Conferencia: "Cambio climático y Derechos Humanos".
Por Carlos Martínez, Presidente de ATTAC - España.
Lugar: Sala Paco Rabal del Colegio Mayor Azarbe (detrás del Cine Rex).
Sábado, 12 diciembre
A partir de las 10.00 horas
XII FERIA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y CUMBRE DE ACCIÓN CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
Punto de información, productos ecológicos, mercado de trueque, música, arte de acción, asambleas, inventos solares, taller de bici, actividades infantiles...
Lugar: Plaza de Santo Domingo
A las 18.00 horas
CONCENTRA-ACCIÓN MULTITUDINARIA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
Lugar: Plaza de Santo Domingo.
A las 20.00 horas
ACAMPADA LIBRE POR NUESTRA TIERRA Y... ARTE DE CALLE
Domingo, 13 diciembre
A las 11.00 horas
BICIFESTACIÓN CULTURAL
Guiada por: Javier García del Toro, arqueólogo y profesor de Prehistoria de la Universidad de Murcia.
Lugar de salida: Yacimiento Arqueológico del Jardín de San Esteban.
A las 18.00 horas
Tarde de cine: STOP CO2 (La era de los estúpidos, Home, documentales...)
Lugar: Local de CGT (C/Floridablanca, 75 - 1º derecha, Barrio del Carmen)
¡POR NUESTRO PATRIMONIO NATURAL Y CULTURAL!
09 diciembre 2009
Los ciudadanos paralizan la destrucción del yacimiento de San Esteban
Ante la paralización de las obras de San Esteban el titular de los diarios regionales debería haber sido el de este post. Debemos estar contentos, se va a conservar el patrimonio de todos los murcianos, un arrabal árabe del siglo XIII con tres palacios y una mezquita, un yacimiento único según los expertos. Pero debe ser una alegría que no deje de lado un análisis crítico de lo sucedido. Ante todo hay que destacar que ha sido la plataforma ciudadana que luchaba por la conservación del yacimiento, y no el presidente de la Comunidad Autónoma, quien ha actuado de manera ejemplar.
Esta mañana empezó el desmontaje del yacimiento por uno de los palacios y fueron los ciudadanos quienes impidieron la salida de los camiones con los restos del lugar. Tras momentos de tensión, fue una orden judicial de la titular del juzgado número Uno de Murcia –a partir de una denuncia de la Fiscalía- la que paralizó cautelarmente las obras de desmonte. Momentos después Ramón Luis Varcárcel, el presidente de la Comunidad Autónoma, afirmaba que no se iba a construir el yacimiento… a buenas horas mangas verdes…
Han sido los ciudadanos los que han conseguido esta victoria agitando Internet, con más de 12.000 internautas unidos en un grupo de Facebook contra la destrucción del yacimiento, y a través continuas concentraciones, como la que el domingo rodeó en un abrazo los restos. Por no hablar de las denuncias interpuestas o la inestimable labor del profesor de historia de la Universidad de Murcia, García del Toro, siempre al pie del cañón.
Sin embargo ¿qué leemos en los grandes titulares de La Verdad y La Opinión? “Valcárcel descarta la construcción de un parking en San Esteban” con el siguiente subtítulo “El presidente de la Comunidad, quien se encuentra en Bonn en visita oficial, ha anunciado esta tarde a La Verdad la decisión, adoptada en vista "de la magnitud del yacimiento””, y “Valcárcel afirma que no se construirá el aparcamiento”, con el subtítulo “El presidente defiende que la "magnitud" de los restos hallados en San Esteban "hace imposible la construcción de un aparcamiento"”, en La Opinión.
El titular pase, pero al menos en el subtítulo debería explicarse que había comenzado el desmontaje y que una orden judicial lo detuvo. El gesto del presidente ha sido oportunista, no tenía más remedio. ¿Iba a meter a su Gobierno en otro juicio con todos los frentes que ya tiene abiertos?
Pero los medios deberían informar con una mayor claridad, no es posible que para conocer lo que realmente sucedió tengamos que leernos la noticia entera. Eso es de primero de periodismo… hacer lo contrario es manipular.
07 diciembre 2009
Sierra Espuña, naturaleza humana

Sierra Espuña, naturaleza humana
Carlos Egio
Paradigma de la intervención humana en el entorno, Sierra Espuña depara sorpresas como una gran diversidad de paisajes que van desde las altas cumbres y los bosques, al desierto.
Al adentrarse en el Valle de Leiva, en pleno corazón de Sierra Espuña, lo primero que llama la atención del visitante son las impresionantes paredes calcáreas que lo limitan por el norte. Con casi 200 metros de altitud –y más de 1.200 metros sobre el nivel del mar-, las paredes de Leiva se levantan verticales destacando sobre una tupida masa de pinos. Frente a ellas, también gris, el Morrón de Alhama con sus 1.444 metros, termina de encajonar el valle.
Enclavada en el centro geográfico de la Región de Murcia, Sierra Espuña es un macizo montañoso con importantes desniveles y una gran variedad de paisajes. Entre las cumbres calizas casi desprovistas de vegetación por las duras condiciones climáticas, muchas veces cubiertas de nieve en invierno, y el paisaje casi lunar –por lo desértico- que forman las cárcavas de los Barrancos de Gebas, se pueden encontrar prados o húmedos barrancos.
Pero quizá lo que diferencie a Sierra Espuña de otros enclaves naturales sea que sus bosques, formados principalmente por pino carrasco, pero también por pino negral y laricio en las zonas altas, no existían hace poco más de un siglo. El intenso aprovechamiento con fines agrícolas, ganaderos y para la construcción de barcos, hizo que la vegetación original de la zona casi hubiera desaparecido a mediados del siglo XIX. Fue una riada en 1879 la que, tras dejar 761 fallecidos en Murcia y Lorca, advirtió de las graves consecuencias que podía acarrear esta deforestación.
Según explica Evaristo Barranco, agente medioambiental del Parque Natural, en 1888 se creó una comisión que llevaría a cabo una repoblación pionera en su tiempo y ejemplo, aún hoy día, de restauración hidrológico forestal. Tras estudiar los suelos, el clima y la vegetación original, Ricardo Codorniú –conocido por sus contemporáneos como “el apóstol del árbol”- utilizó, según sus necesidades ecológicas, especies nobles como los olmos, los madroños, las encinas o los quejigos. La plantación “a hoyo” y “sin mecanizar” hizo el resto. El resultado fue tan positivo que en los años veinte el ingeniero ya podía pasear bajo su propia pinada.
Para Barranco, ser forestal en un lugar como Sierra Espuña “es más interesante que serlo en Escocia”. Si la Península Ibérica alberga una gran parte de la biodiversidad vegetal europea, la mayoría de estas especies, a pesar de lo que pudiera parecer a simple vista, habitan en el Levante y de estas alrededor de mil lo hacen en este Parque Natural de más de 17.000 hectáreas.
En relación con la fauna, indiscutiblemente destacan las rapaces, que han motivado la declaración del parque como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Águilas reales, águilas calzadas, azores, halcones peregrinos, ratoneros y búhos reales, entre otras especies, se disputan el cielo de Sierra Espuña.
Sin embargo, puede que la especie más emblemática del parque sea otro inquilino, este traído por la mano del hombre. El arruí o muflón del atlas, animal que presenta el aspecto de una cabra robusta, fue introducido en esta sierra a principios de los años 70 procedente del Norte de África con fines cinegéticos. Fácil de observar en los paseos por las partes altas de la sierra, la relación de los conservadores con esta especie podría considerarse como de amor-odio. Por un lado, se trata de un símbolo a mantener, mientras que por otro genera un gran número de quebraderos de cabeza por su incidencia sobre las especies vegetales protegidas y es “necesaria la caza selectiva para mantener la pirámide poblacional”, comenta Evaristo Barranco. De hecho, en más de un lugar se pueden encontrar grupos de plantas rodeados de vallas con el fin de protegerlas de este voraz herbívoro.
Un paisaje modelado por el Hombre
La huella de la actividad humana en Sierra Espuña es más que evidente. De hecho, no podría entenderse el paisaje actual sin la intervención del hombre. No sólo la masa forestal es producto de la repoblación, a lo largo de la historia la ganadería, la agricultura e incluso la minería han dejado vestigios interesantes, como el pequeño poblado minero de Prado Mayor o las escombreras de carbón y las casas de los obreros del Barranco de la Hoz.
Entre las estructuras más llamativas se encuentran los pozos de la nieve. Construidos entre los siglos XVI y XVII, estos pozos coronados por un tejado cónico se utilizaban para almacenar nieve prensada hasta convertirla en hielo que luego se distribuía en carros por Murcia, Cartagena y Lorca. De esta forma, los habitantes de la España más cálida podían conservar alimentos, medicinas, enfriar bebidas e incluso elaborar helados antes de la aparición de las fábricas de hielo en la segunda mitad del siglo XIX. Llegó a ser una actividad tan floreciente que no es casual que la Hacienda Real se interesara en ella y la gravara con un impuesto.
Una vez llegado el siglo XX la sierra adquirió nuevos valores. Para Mariano García, miembro del Club Montañero de Murcia y conocedor de la zona, Sierra Espuña “reúne todos los requisitos para los más exigentes amantes de la naturaleza”. Una amplia red de senderos señalizados permite la práctica del senderismo por muchos de sus rincones, mientras que los más “expertos” pueden llevar a cabo rutas en las que superar los 800 metros de desnivel. Por otro lado, las paredes del Valle de Leiva son conocidas entre los aficionados a la escalada como una importante escuela.
Uno de los recorridos más interesantes del parque es la llamada Ruta Jurásico, un itinerario geológico que transita en su mayor parte por terrenos de este periodo. En alguno sus tramos pueden incluso contemplarse fósiles marinos a simple vista, puesto que esta zona permaneció bajo el mar hasta hace diez millones de años.
Pero hoy día Sierra Espuña es una zona emergida, viva y habitada. Buena prueba de ello son las actividades tradicionales que aún se desarrollan en sus límites. Con el fin de mantenerlas y dinamizar la economía de sus moradores, la Consejería de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio de la Región de Murcia, explica Rodrigo Alfonso Borrega, director general de la Dirección General de Medio Natural, ha puesto en marcha un proyecto piloto en este parque “señero”. Así, los productores que mantengan unos patrones de calidad y demuestren su respeto con el entorno serán reconocidos con el sello “Natural Región de Murcia”, tras superar el examen de una empresa auditora independiente.
Cómo llegar…
Desde la autovía del Mediterráneo (A-7), que une Murcia con Valencia y Andalucía, una salida a la altura de Alhama de Murcia –a 30 kilómetros de la capital de la Región- indica claramente el acceso al Parque Natural. Una vez atravesada la localidad, siguiendo carteles que nos marcan el camino, un desvío a la izquierda debidamente señalizado nos lleva hasta el Centro de Visitantes Ricardo Codorniú.
29 noviembre 2009
¿Tierra de nadie?
El consistorio quiere desmontar el yacimiento para recolocarlo después
El Rey Alfonso X el Sabio pisó el mismo suelo que hoy, casi 800 años después, atraviesan atareados los arqueólogos que investigan el descubrimiento -"inusitado por su extensión"- del céntrico solar de San Esteban. Aquí, casi en el ombligo de Murcia, han aparecido en los últimos meses los muros de 48 casas árabes, siete palacios y hasta una pequeña mezquita con la base de su minarete. Los restos se extienden por debajo del Palacio de San Esteban, un convento del siglo XVII que actualmente es sede del Gobierno regional. Todo en una hectárea de terreno.
En ese mismo lugar hay proyectado, desde hace varios años, un aparcamiento subterráneo que el Consistorio de Miguel Ángel Cámara (PP) dice querer compatibilizar con el hallazgo. El método elegido es desmontar los restos para reconstruirlos sobre el aparcamiento. La polémica, y el hallazgo, nació hace seis meses con las obras de construcción del aparcamiento que promueve el Ayuntamiento, apoyado en la empresa La Generala. Tras las primeras catas arqueológicas, los restos de la Murcia árabe empezaron a aflorar. Continuar leyendo...
El yacimiento puesto en peligro por una Murcia que sólo comprende la lógica del dinero...
...la otra Murcia...
cutillas y los autónomos MySpace Music Videos
Para que no triunfe la Murcia gris cemento:
26 noviembre 2009
La berlusconización de la política de bienes culturales en Murcia
os piensan en los ciudadanos cuando ejercen su cargo..? ¿...o les mueven intereses ocultos que benefician únicamente a empresas privadas con un oscuro reparto de los beneficios, cuando no a ellos mismos? Parece que cada vez es más evidente la necesidad de una urgente regeneración de la vida democrática, y son muchos los ciudadanos que empiezan a darse cuenta. La berlusconización de la política de bienes culturales en Murcia
Ex-Director General de Cultura, directivo de ADEPA y miembro del Foro ciudadano de la Región de Murcia
En todos los casos sorprende y escandaliza la actitud de las administraciones regional y local que, en lugar de ser garantes de una intervención seria e imparcial, como sería de desear, jalean la demolición y el desmonte de los restos, restándole importancia a los hallazgos y actuando muchas veces en defensa de intereses privados y en perjuicio de todos los murcianos, en definitiva; porque el patrimonio histórico es un bien público consagrado en la Constitución.
En el caso del Parking de San Esteban está clarísimo que la conservación de los restos choca frontalmente con los intereses de quienes promueven ese parking y de un ayuntamiento que lo ha alentado a pesar de la notoriedad de los eventuales restos arqueológicos. En Cartagena la única “razón de peso” que existe para demoler la antigua puerta del Cuartel de instrucción es que no hay dinero para restaurarla. Lo cual clama al cielo cuando se acaban de perder 600.000 euros de subvenciones estatales por falta de proyectos para la Catedral vieja y el anfiteatro. En el caso del Castillo de Lorca y de la eufemística y cínica “reubicación” del palacete Ponce, de Murcia, también se ha beneficiado descaradamente intereses privados. En Cartagena se ha beneficiado claramente a los particulares en el edificio Cónsul (junto a la Universidad); en las “Casas de los Catalanes”, ambos edificios protegidos con grado 3 en el plan especial ; en el proyecto de los “Portales de la lonja”, donde se han autorizado nueve plantas junto al Monte sacro; en Santa Lucia donde se quiere construir una barrera, también de nueve plantas, entre el mar y el barrio; y en el edificio Llagostera, en plena calle mayor, que se quiere vaciar enteramente para construir un parking.
Todas estas actuaciones son consecuencia de varios factores directos imputables claramente a decisiones políticas y a otras causas de orden general.
Los factores políticos son: a) la transferencia de la responsabilidad de la gestión del patrimonio histórico a los ayuntamientos, que la supeditan a la gestión urbanística pura y dura; b) la subordinación de la Dirección General de Cultura, hoy de Bellas Artes, máximo órgano responsable de la protección del patrimonio histórico en la región, a los ayuntamientos; c) la subordinación de los técnicos de patrimonio a los políticos; d) la supresión del Consejo asesor de patrimonio histórico, incumpliendo la ley elaborada por el propio Partido Popular; e) la política de organismos consultivos; y e) la vergonzosa ley de patrimonio cultural de la Región de Murcia, que somete los bienes culturales al régimen común de ruina y declara abolida la diferencia entre bienes muebles e inmuebles, consagrando la movilidad de los segundos en contra de todo sentido común, para dejar las manos libres a las administraciones regional y local.
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22 noviembre 2009
La Algameca Chica, "el Caribe de los pobres"
Ayer tuve la oportunidad de visitar varios rincones de la costa de Cartagena –la de España- que hacía mucho que no recorría. Fuera de los itinerarios más turísticos, el litoral que rodea a la ciudad esconde lugares que bien merecen una visita. Uno de ellos es la Algameca Chica, un antiguo refugio de pescadores que desde finales del siglo XIX ha ido creciendo hasta convertirse en el poblado que es hoy. Situado en terrenos del Ministerio de Defensa y formado por barracas construidas de forma improvisada y sin planificación, este lugar, que surgió de manera ilegal, aunque antes de aprobarse la Ley de Costas, tiene hoy día un encanto especial.
Sinceramente espero que se mantenga y que si la administración quiere fijar aquí su mirada sea para llevar agua y electricidad a unos habitantes que después de varias generaciones se han ganado el derecho a considerarse propietarios de sus casas. Sería injusto desalojarles cuando desde la propia comunidad autónoma se está propiciando la destrucción de los tramos más valiosos del litoral para su aprovechamiento por el turismo de masas.
En la ventana que hay debajo de estas líneas se puede ver un fragmento del programa que Callejeros dedicó a este rincón cartagenero, "el Caribe de los pobres", como dice una vecina, y un artículo publicado en Vegamedia Press:
Chabolas en primera línea de mar.
20 noviembre 2009
El largo y tortuoso camino de la medicina moderna
15 noviembre 2009
¿Quiénes son los piratas?
Incluyo en esta entrada un artículo de opinión aparecido en Público y un reportaje audiovisual de una periodista inglesa que ayudan a comprender el fenómeno de la denominada piratería en el cuerno de África. Parece que el colonialismo no ha desaparecido, al contrario, la escasez de recursos naturales, en este caso de la pesca, por culpa de una gestión desastrosa está haciendo que los países desarrollados busquen nuevos lugares de donde extraerlos a cualquier precio.
Después de ver el vídeo y leer el artículo no es difícil darse cuenta de lo sesgada y fuera de contexto que aparece mucha información en los medios de comunicación.
LOS VERDADEROS PIRATAS
JOAQUIM SEMPERE
En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.
Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.
Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?
Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.
Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.
España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores? Leer artículo completo...
14 noviembre 2009
Entre la cultura nazca y el Gorguel
Así vieron en Cobre TV la última marcha en defensa del litoral de la Región de Murcia:
Seguro que, al igual que aquellos que defienden la construcción de un macropuerto en la cala virgen del Gorguel, los tecnócratas de la cultura nazca pensaban que podrían crecer ilimatadamente, en este caso a través de la tala de todos sus bosques para cultivo, sin ninguna consecuencia. Otras civilizaciones anteriores a la nuestra ya sucumbieron por no llevar a cabo una gestión adecuada de los recursos naturales. Este reportaje publicado en El País nos muestra un ejemplo significativo:
El suicidio de la cultura nazca
El misterioso pueblo preincaico que sembró Perú de geoglifos gigantes desapareció víctima de su propia deforestación
Jaime Cordero
Aunque nunca fue un imperio, la cultura nazca, que floreció en Perú más de mil años antes que la inca, tiene fama por derecho propio. Los enormes geoglifos que dejaron los nazca en las pampas desérticas del mismo nombre, y que sólo se pueden apreciar plenamente desde una avioneta que los sobrevuele, causan al visitante una mezcla de admiración y misticismo. No ha faltado quien ha sugerido que en realidad son obra de extraterrestres. Lo cierto es que siguen siendo un misterio que intriga a los investigadores, igual que la súbita desaparición de la civilización, alrededor del año 500 después de Cristo. En realidad, se cree que un fuerte fenómeno de El Niño causó severas inundaciones y desencadenó la decadencia de los nazca; pero un reciente estudio sugiere que éstos también tuvieron parte de responsabilidad en lo que bien podría considerarse una de las primeras catástrofes ecológicas causadas por la mano del hombre.
La investigación, encabezada por David Beresford-Jones, del Instituto de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y reseñada recientemente por la revista Nature, sostiene que si los nazca -que eran notables ingenieros hidráulicos- sucumbieron por los deslizamientos e inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño fue porque ellos mismos debilitaron sus suelos al talar extensos bosques, principalmente de huarango -un árbol que puede vivir más de mil años y es clave en su ecosistema-, para dedicar el terreno a cultivos agrícolas. "Siempre se ha recurrido a dramáticos fenómenos climáticos para explicar los cambios culturales en los Andes", señala Beresford-Jones en Nature. "Pero esto no se sostiene, si nos basamos en lo que sabemos sobre la cultura humana. Se da la imagen de una cultura estática, golpeada por acontecimientos sobre los que no tiene control. Los nativos americanos no siempre vivieron en armonía con su entorno".
12 noviembre 2009
Frente a la crisis... literatura
Si no te apetece echarle un vistazo después de leer el editorial que abre este número, y que transcribo a continuación, es que quizá no te gusta leer:
Crisis… es difícil olvidar esta palabra en estos tiempos. Ya vivas en el centro de Madrid o en la Patagonia; estés en el paro o tengas el mejor trabajo del mundo; seas un optimista irredento o un pesimista, parece que alguien quiere obligarnos a pensar en tantos por cientos e hipotecar nuestras vidas.
Por eso, y por tantos otros motivos, desde Colectivo Iletrados queremos traeros este remanso azul para que olvidéis los agüeros de tanto periódico de papel naranja y de televisiones con información bursátil en su parte inferior. Te ofrecemos unos minutos de nuestra creatividad para que te relajes y disfrutes de esta nueva edición de Manifiesto Azul.
Otra vez son 52 las páginas y otra vez son nueve las secciones de este número; todo lo demás es nuevo. En esta ocasión encontrarás desde recomendaciones de uno de nuestros autores de cabecera, como Roberto Bolaño, hasta la traducción de dos poemas de un poeta israelí poco conocido fuera de su país, en la sección “Transiciones”. Entre las colaboraciones que nos han llegado y que a lo largo de estas 52 páginas te invitamos a conocer, podrás encontrar desde poemas de jóvenes que comienzan en la Literatura, hasta los microrrelatos inéditos de un clásico del género: el argentino David Lagmanovich.
Mantenemos nuestra apuesta por la poesía callejera de “Escrito en la calle” e incluimos, por primera vez, una breve obra teatral. Si la lectura de MA no te es suficiente para alejar la funesta palabra, prueba con la música de Alondra Bentley, a la que entrevistamos en este número, o a ver una película, por ejemplo uno de los westerns sobre los que escribe Ana Aitana Fernández. Todos estos textos los podrás disfrutar acompañados por las ilustraciones de Raúl Estal y de Cristina Franco Roda, que nos ha diseñado una portada especial para nuestro fanzine.
Desde sólo nos queda agradecerte que hayas elegido ser un miembro más de Manifiesto Azul, el más importante, y recordarte que puedes encontrarnos las 24 horas del día en colectivoiletrados.blogspot.com. Te esperamos.
08 noviembre 2009
Proteger la selva, proteger el planeta
Incluyo en esta entrada dos vídeos -uno en inglés y otro en castellano- y un reportaje aparecido en La Jornada de Méjico sobre una iniciativa puesta en marcha por el gobierno de Ecuador para proteger el Parque Nacional Yasuní, una reserva natural que se encuentra sobre uno de los mayores yacimientos de petróleo del país sudamericano.
No sin razón, Ecuador pide que para no explotar estos yacimientos y proteger así una selva cuya conservación beneficia a toda la humanidad, y en la que habitan varias tribus aisladas voluntariamente, se implique la comunidad internacional dotando de fondos al país que puedan invertirse en el uso de fuentes de energía renovables, el respeto de los pueblos indígenas, el desarrollo social y la conservación de la naturaleza.
El razonamiento es el siguiente, no se puede pedir sin más a países menos desarrollados que dejen de explotar sus recursos naturales y apuesten por tecnologías limpias -pero caras- que beneficien a todos los habitantes de la Tierra cuando los países más ricos han podido llegar a los niveles de bienestar que han alcanzado aprovechando tecnologías baratas como la del carbón y el petróleo.
Según la web de la propuesta, si se llevara a cabo la iniciativa, Ecuador dejaría de explotar 846 millones de barriles de petróleo, lo que evitaría la emisión a la atmósfera de 407 millones de toneladas de carbono, que se producirían por la quema de esos combustibles fósiles.
Esta iniciativa, que ya ha recibido el apoyo de numerosos gobiernos y organismos internacionales, deberá ser observabada de cerca como una herramienta más de lucha contra el cambio climático.
Puede mirarse más información en la siguiente web: Yasuní ITT.
Yasuní: petróleo por vida
Ir a la página original: la noticia en La Jornada.
Alejandro Nadal.
En la intersección del Alto Amazonas y la cordillera de los Andes, en Ecuador, se encuentra el Parque Nacional Yasuní, uno de los lugares con mayor índice de biodiversidad en el planeta. Yasuní es también uno de los centros de biodiversidad más importantes: en cada hectárea se encuentran más especies de árboles que en todo Estados Unidos y Canadá. Lo más importante es que en sus dos millones de hectáreas habitan los huaorani, tagaeri y taramenane, descendientes de los pueblos originarios de América y dueños de una cultura milenaria sobre la vida en los ecosistemas tropicales.
Yasuní es probablemente uno de los últimos y más importantes campos de batalla para salvar de la rapiña de las industrias extractivas lo que queda de bosque tropical húmedo del alto Amazonas. Quizás es también la encrucijada para nuestra civilización. Pero Yasuní tiene petróleo, y uno de sus campos más importantes es el Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), con reservas probadas de 920 millones barriles de petróleo.
El presidente Rafael Correa ha propuesto no explotar las reservas del ITT para preservar el patrimonio cultural de los pueblos originarios que habitan el parque y conservar la extraordinaria biodiversidad de Yasuní. Esto es compatible con el objetivo de contribuir a la estabilización de gases invernadero en la atmósfera por dos razones. Primero, el crudo no quemado representa unos 115 millones de toneladas de carbono que no serían inyectadas a la atmósfera. Segundo, no abrir los campos de Yasumí a la explotación evitará la deforestación, que es uno de los más importantes generadores de gases invernadero.
La economía ecuatoriana depende fuertemente del petróleo: alrededor de 45 por ciento de los ingresos fiscales provienen de las exportaciones de crudo. Así que la no explotación del campo ITT en Yasuní es una costosa aportación de Ecuador a los esfuerzos internacionales para mitigar el calentamiento climático. A cambio de ello, Ecuador pide una compensación por 350 millones de dólares anuales por los futuros ingresos sacrificados. El cálculo es como sigue: por cada barril de petróleo extraído en Yasuní, el gobierno recibiría entre 10 y 15 dólares (el crudo en este campo es pesado y los costos de extracción son elevados), pero Ecuador sólo está pidiendo cinco dólares por barril dejado en el subsuelo. Este monto es realmente modesto si se considera el precio actual en el mercado internacional.
Las reservas del ITT-Yasuní se convertirían en un fondo de 4 mil 600 millones de dólares y los rendimientos de dicho fondo servirían para encaminarse hacia un modelo de desarrollo que no descanse en la destrucción del medio ambiente y la diversidad cultural. Los fondos se destinarían a programas organizados alrededor de principios de sustentabilidad social y ambiental. La propuesta se complementa con la organización de un fideicomiso con garantías internacionales para asegurar que las aportaciones se devolverán si el proyecto no prospera.
Las presiones en contra de esta propuesta son formidables. Para empezar, Ecuador es uno de los primeros receptores de inversiones chinas y uno de los objetivos más importantes se encuentra precisamente en la extracción de petróleo, entre otras actividades cercanas a la base de recursos naturales. Por otro lado, la empresa estatal brasileña Petrobrás ha estado muy activa y actualmente tiene una concesión de exploración y explotación en el parque. En octubre pasado el gobierno ecuatoriano subió fuertemente los impuestos a las petroleras extranjeras para ajustar los beneficios de éstas, derivados del extraordinario aumento en el precio del crudo. Pero las demandas en tribunales estadunidenses en contra de la medida no se hicieron esperar. No es la primera vez que este tipo de diferendos se ventila en cortes de Estados Unidos, sólo que esta vez la embestida va por todo.
Las exportaciones de crudo han sido la piedra de toque de la economía ecuatoriana desde hace tres décadas, pero los beneficios han sido pocos y mal distribuidos. En cambio, los costos son descomunales. Para los pueblos de Yasuní, la penetración petrolera implica la contaminación de cuerpos de agua subterráneos y de superficie, degradación de suelos, deforestación y explotación comercial insostenible, así como el desplazamiento de comunidades en la región en donde han habitado durante siete siglos. La explotación petrolera es literalmente un peligro mortal, pues esos pueblos carecen de defensas frente a las enfermedades que lleva la colonización salvaje. Los pueblos de Yasuní, y en especial los huaorani, dependen críticamente de los recursos del bosque tropical por lo que la explotación del campo ITT será muy probablemente la terminación de su cultura.
Claude Levi-Strauss, el célebre etnólogo francés, escribió en sus Tristes trópicos que para uno de los pueblos originarios del Amazonas la verdadera riqueza radicaba no en la acumulación de objetos tangibles provenientes de su actividad artesanal, sino en su heráldica y en su coreografía. Algo para reflexionar en estos tiempos en los que el bienestar se mide por el consumo de materiales y energía, las marcas comerciales amenazan con dominar la simbología y la coreografía más importante es la de la sumisión cortesana en los salones del poder.
La propuesta de Ecuador debe ser analizada con la atención que merece.


