Un reportaje sobre la convergencia entre la televisión e Internet. Me parece más interesante la segunda parte, en la que se habla sobre el papel de las asociaciones ciudadanas en la comunicación.
Se puede acceder directamente a una versión en pdf de la revista en la que está publicado a través del siguiente enlace: Entrelíneas 11. Entre otros artículos interesantes se puede encontrar una entrevista al socioecólogo Ramón Folch.
Más de 200.000 usuarios siguieron la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín en directo desde la web de Televisión Española. Todo un récord que se saldó sin ningún problema técnico. Este tipo de acontecimientos indican que algo está cambiando en el mundo audiovisual. Además, gracias a las nuevas tecnologías y a Internet, la televisión ha pasado de ser un medio únicamente al alcance de los grandes grupos de comunicación a convertirse en un formato a través del cual pueden expresarse asociaciones, empresas, ayuntamientos e, incluso, ciudadanos de a pie. Una cámara digital, un ordenador y una buena conexión pueden servir para que cualquiera difunda programas de producción propia accesibles desde cualquier rincón del planeta.
Hace un par de meses Terra adquirió los derechos para emitir en exclusiva los Juegos Olímpicos de Londres 2012 a través de Internet para América Latina mediante el canal Terra TV (http://www.terra.tv/). El Comité Olímpico Internacional no ha hecho público el precio de la operación, pero en Brasil la compra de los derechos para Internet a un canal de aquel país ha alcanzado los 7 millones de dólares. Por tanto, parece que negocio hay. De hecho, la inversión en publicidad en la Red, solo en España, según un estudio de Price Waterhouse-Coopers, ha superado los 700 millones de euros en el 2008, lo que supone un aumento del 500 % respecto a lo invertido en el 2002.
Parece comprobado que el mundo audiovisual empieza a colarse en la Red, no solo a través de estas grandes operaciones sino también a través de la participación de asociaciones, ciudadanos, empresas y ayuntamientos, que ven cómo es posible generar contenidos de una manera mucho más fácil y barata que cuando se utilizan las ondas. ¿Podemos hablar del nacimiento de la televisión por Internet? La propia naturaleza de la Red hace que en cualquier página web puedan convivir contenidos de texto, imagen y sonido. Según indica Walia Merino, socio director de Optiva Media —una empresa consultora especializada en la implantación de televisión digital—, las convergencias entre Internet y televisión son tan grandes que llegará un momento en que no puedan diferenciarse.
Por lo general, la tecnología más utilizada para la difusión de contenidos audiovisuales por Internet es el denominado streaming, es decir la visualización o escucha de un archivo directamente en una página web, sin necesidad de su descarga previa al ordenador. Es la misma tecnología que utiliza el popular portal YouTube.
José Alberto García Avilés, profesor de periodismo de la Universidad de Elche especialista en la convergencia de medios, asegura que todavía es muy pronto para augurar el éxito de esta nueva forma de ver televisión. Para García Avilés, una cosa es que la gente quiera bajar vídeos a través de la Red, un fenómeno cada vez más extendido, y otra muy distinta que “la audiencia prefiera consumir televisión a través del ordenador”. Todavía se considera más cómodo ir a la sala de estar y disfrutar de una pantalla más grande, añade.
A pesar de todo, sí parece demostrado que la “red de redes” contribuye a fragmentar la audiencia. Para el profesor de la Universidad de Elche la gran “revolución de Internet” es la posibilidad de generar microcomunidades, lo que está provocando inseguridad en las grandes cadenas, e incluso su salto a la Red, como ya lo han hecho la mismísima BBC (www.bbc.co.uk/bbcone/) y algunas de las emisoras españolas de alcance nacional (sirvan como ejemplo www.misexta.tv y www.rtve.es). Eso parece demostrar un estudio de la Asociación Europea de la Publicidad Interactiva, que ha puesto de manifiesto que ya hay más jóvenes que acceden con mayor frecuencia a Internet que a la televisión, en concreto, un 82 % de los españoles de entre 16 y 24 años dicen hacerlo.
Los primeros en aprovechar esta nueva forma de ver televisión parecen haber sido los ayuntamientos. Mientras que algunos han optado por desarrollar portales de Internet a través de los cuales puede accederse a su propio canal de televisión digital terrestre (TDT), como es el caso de ayuntamientos como los de Madrid (www.esmadrid.es); otros, como el de Sagunto (www.sagunto.tv), han optado por desarrollar canales que puedan ser visionados exclusivamente a través del ordenador.
Según explica José Luis Lozano Redondo, director de Sagunto TV, “la idea surgió a partir de la necesidad de ampliar el servicio informativo del Ayuntamiento, que quería llegar a la gente de otra manera que no fueran las ruedas de prensa y los contenidos estrictamente de la web. Esta nueva herramienta permite difundir documentales, reportajes e informativos, con un 80 % de programación propia, a los que hay que unir la emisión en directo de los plenos municipales”.
En Sagunto TV presumen de ser el primer canal municipal que empezó a funcionar con una parrilla de programación completa, emisiones en directo y alta calidad en la emisión. De hecho, según Lozano se trata de conceptos imprescindibles para poder definir lo que es la televisión por Internet. Colgar cuatro vídeos no es hacer una televisión”, afirma el director de Sagunto TV, quien cree necesario tener un equipo detrás que permita una actualización diaria de contenidos, unas cabeceras definidas y secciones bien delimitadas que se adecúen a la demanda del espectador.
Aunque estas iniciativas todavía están despegando, su mayor aceptación, si no entre los usuarios al menos sí entre aquellos que quieren difundir sus propios contenidos a través de la Red, queda reflejada en la gran diversidad de temáticas que empiezan a tratarse en estos espacios en castellano. Así el Instituto Cervantes difunde la actualidad del español en CervantesTV.es (http://www.cervantestv.es/), o la Fundación Joseph Laporte, con la colaboración del Fórum Catalán de Pacientes y la Universidad de los Pacientes, presenta a los internautas la actualidad sobre temas
sanitarios (http://www.fjltv.org/).
Las asociaciones ciudadanas se apuntan a la convergencia audiovisual. Pero quizá, más allá de la participación de las instituciones, lo más novedoso de esta forma de hacer televisión sea la posibilidad que tienen los ciudadanos de participar a través de asociaciones y cooperativas en la creación de contenidos audiovisuales. Para Concepción Mateos, profesora de Tecnología de los Medios Audiovisuales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, si esta práctica se extendiera podría fomentarse una “democratización del discurso público”.
A diferencia de lo que ocurre en la televisión tradicional, gestionada por anunciantes y por tanto “organizadora de las pautas de consumo”, en estos nuevos canales dirigidos por ciudadanos a través de asociaciones se entendería la emisión como una conversación. Según Mateos, los ciudadanos podrían utilizar esta herramienta para debatir, tomar decisiones y finalmente intervenir en su entorno. Se trataría, por tanto, de una herramienta de “transformación social” y no de “control social”.
Esta filosofía, explica la profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, no es nueva, sino que se trata de la misma que impulsó hace 20 años la creación de multitud de emisoras de radio libres en la periferia de las grandes ciudades. Con el fin de estudiar este fenómeno, a finales de febrero del 2008 se organizaron en la universidad madrileña las I Jornadas sobre Información Audiovisual Independiente, con el lema La otra pantalla: información sin empresa.
Uno de los ponentes fue Nelo Fernández, presidente de la cooperativa Pluralia TV de Valencia. Se trata de un proyecto de difusión de contenidos audiovisuales a través de la Red que vio la luz en junio del 2005. Pluralia TV (www.pluralia.tv) nació con vocación de “parlamento mediático”, según comenta su presidente, en el que tuvieran voz ecologistas, asociaciones vecinales, nacionalistas y sindicatos, entre otros, aunque finalmente se decidió profesionalizar el proyecto con una gestión conjunta entre los siete trabajadores de la productora que financia la iniciativa y un consejo rector formado por personas de “diferentes sectores sociales”.
En la web de Pluralia TV se pueden encontrar vídeos de producción propia que interpretan de una manera diferente problemas que afectan, sobre todo, a la ciudad de Valencia, aunque también documentales en general y otros contenidos. “No obstante, pronto se presentará una nueva web multimedia en la que se podrán encontrar emisiones en directo, vídeos, contenidos en texto y otros formatos que permitirán la interacción, como chats y blogs”, señala.
A pesar de todo, el presidente de Pluralia TV admite que los medios alternativos “aún están en las catacumbas”, si bien la posibilidad de transmitir por Internet ha abaratado los costes y abierto nuevas formas de interactividad y participación.
Aunque este tipo de proyectos podrían parecer a día de hoy iniciativas aisladas, una buena muestra de la importancia que van adquiriendo paulatinamente este tipo de canales es el reconocimiento por parte de la Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información —aprobada a finales de diciembre del pasado año— de las televisiones comunitarias. La ley señala que podrían incluirse en la adjudicación de concesiones de TDT aquellos canales “desarrollados por colectivos ciudadanos sin ánimo de lucro y con un marcado carácter social”. Sin embargo, según denuncia la Red Estatal de Medios Comunitarios, una plataforma integrada por más de treinta medios comunitarios de toda España, las televisiones que emiten a través de la Red, no han sido recogidas en la ley, y es que parece que todavía les queda mucho por andar para que se equiparen a las tradicionales.
Carlos Javier Egio es periodista científico.
A diferencia de lo que ocurre en la televisión tradicional, gestionada por anunciantes y por tanto “organizadora de las pautas de consumo”, en estos nuevos canales dirigidos por ciudadanos a través de asociaciones se entendería la emisión como una conversación. Según Mateos, los ciudadanos podrían utilizar esta herramienta para debatir, tomar decisiones y finalmente intervenir en su entorno. Se trataría, por tanto, de una herramienta de “transformación social” y no de “control social”.
Esta filosofía, explica la profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, no es nueva, sino que se trata de la misma que impulsó hace 20 años la creación de multitud de emisoras de radio libres en la periferia de las grandes ciudades. Con el fin de estudiar este fenómeno, a finales de febrero del 2008 se organizaron en la universidad madrileña las I Jornadas sobre Información Audiovisual Independiente, con el lema La otra pantalla: información sin empresa.
Uno de los ponentes fue Nelo Fernández, presidente de la cooperativa Pluralia TV de Valencia. Se trata de un proyecto de difusión de contenidos audiovisuales a través de la Red que vio la luz en junio del 2005. Pluralia TV (www.pluralia.tv) nació con vocación de “parlamento mediático”, según comenta su presidente, en el que tuvieran voz ecologistas, asociaciones vecinales, nacionalistas y sindicatos, entre otros, aunque finalmente se decidió profesionalizar el proyecto con una gestión conjunta entre los siete trabajadores de la productora que financia la iniciativa y un consejo rector formado por personas de “diferentes sectores sociales”.
En la web de Pluralia TV se pueden encontrar vídeos de producción propia que interpretan de una manera diferente problemas que afectan, sobre todo, a la ciudad de Valencia, aunque también documentales en general y otros contenidos. “No obstante, pronto se presentará una nueva web multimedia en la que se podrán encontrar emisiones en directo, vídeos, contenidos en texto y otros formatos que permitirán la interacción, como chats y blogs”, señala.
A pesar de todo, el presidente de Pluralia TV admite que los medios alternativos “aún están en las catacumbas”, si bien la posibilidad de transmitir por Internet ha abaratado los costes y abierto nuevas formas de interactividad y participación.
Aunque este tipo de proyectos podrían parecer a día de hoy iniciativas aisladas, una buena muestra de la importancia que van adquiriendo paulatinamente este tipo de canales es el reconocimiento por parte de la Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información —aprobada a finales de diciembre del pasado año— de las televisiones comunitarias. La ley señala que podrían incluirse en la adjudicación de concesiones de TDT aquellos canales “desarrollados por colectivos ciudadanos sin ánimo de lucro y con un marcado carácter social”. Sin embargo, según denuncia la Red Estatal de Medios Comunitarios, una plataforma integrada por más de treinta medios comunitarios de toda España, las televisiones que emiten a través de la Red, no han sido recogidas en la ley, y es que parece que todavía les queda mucho por andar para que se equiparen a las tradicionales.
Carlos Javier Egio es periodista científico.


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