11 agosto 2009

Ecológico, sostenible y no consumista...


Incluyo en este post un artículo publicado en la revista política colombiana Semana. Me ha resultado especialmente interesante porque en él se recogen un buen número de iniciativas en diferentes países; pequeñas alternativas al modelo capitalista imperante. Una de ellas es el trueque que, aún sin ser la solución definitiva, puede servir como una alternativa paralela, "ecológica, sostenible y no consumista..." a las grandes cifras de la economía global. A estas alturas parece que el futuro de la humanidad podría estar en pequeñas alternativas imaginativas y no en las grandes ideologías...

Reinventando el dinero

Monedas alternativas y clubes de trueque se están expandiendo rápidamente como respuestas a la crisis financiera global. Su propuesta es ecológica, sostenible y no consumista.

Son variadas las formas de mantenerse a flote ante la crisis. Los franceses ahora hacen más pequeñas sus baguettes. Los estadounidenses se bajaron de sus 4x4 y volvieron a los carros pequeños para ahorrar gasolina. Las aerolíneas de bajo costo quitaron definitivamente las comidas y algunas proponen, incluso, viajar de pie. Otros, sin embargo, van más allá del simple ahorro y proponen otras formas de circulación del capital: ferias de trueque y sistemas basados en monedas alternativas.
La tendencia es global y toma fuerza con rapidez. Entre los proyectos de trueque más destacados se cuentan el tianguis (mercado) Tlaloc de Ciudad de México, el Mutirao de Trocas Solidarias de Río de Janeiro, el Fureai Kippu en Japón y el proyecto holandés Strohalm. Plantean una alternativa creativa al consumismo desenfrenado y estimulan el intercambio en pequeñas redes locales, como contrapeso a los mercados transnacionales. También tienen un trasfondo ecológico y se basan en el paradigma del desarrollo sostenible. Creen en una economía no competitiva, más humana y solidaria.
Las monedas alternativas no se quedan atrás. Su propuesta consiste en imprimir localmente una moneda que mantenga el capital circulando en la comunidad. Esto protege la producción local y fortalece los lazos sociales. El sistema de dinero alternativo más grande del mundo funciona en el condado de Berkshire, en el estado norteamericano de Massachussets. Sus billetes, los BerkShares, se adquieren en los bancos locales a cambio de dólares, y se usan en infinidad de negocios, desde peluquerías hasta tiendas de alimentos. Desde su invención, en 2006, ha circulado un equivalente a 2,5 millones de dólares en BerkShares en el comercio local.
Otra exitosa experiencia es el Chiemgauer, moneda inventada en el distrito de Chiemgau en Alemania. En mayo circulaba con un equivalente a 370.000 euros y contaba con 3.000 miembros y 600 negocios como restaurantes, panaderías, estaciones de biocombustible y una red de supermercados orgánicos. Existe además una tarjeta débito basada en esta moneda. El Chiemgauer es una de las 16 monedas regionales que han emergido en Alemania y Austria desde el lanzamiento del euro.
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También en la Región de Murcia se han dado iniciativas, como la puesta en marcha hace unos años por la Red de Permacultura del Sureste: Red de Trueque.